Democracia y esquizofrenia




Sartori dice que en el mundo contemporáneo (se refiere a estos tiempos posmodernos), no sabemos qué cosa es la democracia (1987, p.  13). Hecho que no debe extrañarnos, pues vivimos en un mundo en el que hay candidatos que prometen modernidad (ni cuenta se dieron que la modernidad se acabó). Sea lo que sea la democracia, a ésta la conocemos (y reconocemos) por medio de prácticas vivas: dejar hablar y escuchar a los demás, igualdad de derechos, equidad, respeto a las diferencias, etcétera.  Escribo esto como el preámbulo discreto a dos noticias singulares que aparecieron el día de hoy (23 abr 2009) en PULSO, como ejemplos de lo que NO es democracia y sí esquizofrenia.

1.       Un funcionario público se atrinchera contra los medios de comunicación.

http://www.pulsoslp.com.mx/Notas.aspx?Nota=832&P=1

1.       Un funcionario público del IFE distingue entre voces autorizadas y no autorizadas para invitar a participar del proceso electoral.

http://www.pulsoslp.com.mx/Notas.aspx?Nota=767&P=1



En el primer caso, el funcionario atrincherado, don Pablo Martínez Urbina, oficial mayor del Ayuntamiento de Soledad, sufre de una leve esquizofrenia, que lo obliga a imaginarse que su oficina es su casa. En la oficina de la Oficialía Mayor, ha dispuesto los escritorios de modo que bloqueen la puerta de acceso; en su casa, estaciona el coche de la misma singular forma. A las secretarias, a quienes trata como sus propias hijas, les ha dado indicaciones que, si llegan a tocar a la puerta preguntando por él, digan que se encuentra trabajando en la operación Valkiria.  En su casa, por el contrario, manda oficios a su esposa, urgiéndole la despensa de la semana anterior, porque la contraloría les va a caer. A don Pablo, no le gusta hablar con los medios de comunicación, porque el hombrecito morado, que vive en su hombro izquierdo, le ha aconsejado que si habla con ellos “será bajo su propia responsabilidad”.  Si habla, don Pablo, tendrá que atenerse a las consecuencias, renuncia a hablar para no tener que escuchar a naiden.



En el segundo caso, la esquizofrenia es aguda. Se imagina don Sergio Espurio, que la democracia es el sistema en el que unos, en adelante: “los autorizados”, le dicen a otros, “los desautorizados”  lo que deben hacer.  Como siempre hay voces desautorizadas queriendo ir a contracorriente del desarrollo de la democracia mexicana, cada quién debe entregar el fragmento de dignidad que le quede. En sus alucinaciones, don Sergio, se imagina que la soberanía es un pastel, una pizza o una torta que nos repartimos entre todos; no puede imaginarse que la soberanía no se reparte, no se divide, no se fracciona;  es como el fuego, siempre completo. 

Tampoco se imagina don Sergio cómo podría existir un mundo en donde todos estuviésemos “autorizados” para opinar. 

Sartori, Giovanni. 1987. Teoría de la democracia. 1. El debate contemporáneo. Madrid: Alianza Editorial.

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